miércoles, 22 de abril de 2009

DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE MÉRIDA (Manuscritos originales, 1831-1853)

Emprender un viaje a través de la lectura de estos manuscritos sobre la Diputación Provincial de Mérida, conservados en la actualidad en la Colección Documental Antigua de la Biblioteca Nacional de Venezuela, significa, sin lugar a dudas, conectarse con testimonios y vestigios, que propician una mejor comprensión de nuestra historia. Sin embargo, creemos conveniente señalar, que dicha comprensión o acercamiento a nuestra historia o a nuestro pasado, no sólo se refiere a la lectura o conocimiento sobre grandes episodios, sucesos históricos de relevancia, referencias sobre grandes figuras y personajes, que de alguna manera definieron o sentaron las bases, para lo que hoy somos como país. También los pequeños hechos y acontecimientos, así, como la vida diaria o cotidiana de las sociedades, son de gran interés, a la hora de estudiar e investigar aspectos inherentes a nuestra historia. Dichos documentos suman un total de cien piezas, representadas fundamentalmente por Ordenanzas y Resoluciones, aprobadas entre los años 1831 y 1853. Los mismos registran la vida pública, política, social, económica, cultural de esa región venezolana. A través de la lectura de estas fuentes podemos enterarnos de aspectos o elementos que signaron la vida pública de esa diputación. Por otra parte leemos en estos manuscritos información relativa a construcción y mantenimiento de hospitales, cárceles, puentes, peajes, aduanas, entre otros. Asimismo, nos encontramos con importantes contenidos sobre tierras, crédito público, jefaturas políticas, tribunales de comercio, impuestos, patente, y otros referidos a la explotación y administración del mineral urao.
Si continuamos el viaje a través de la memoria conservada en estas palabras grabadas en las amarillentos papeles del tiempo, leemos, para nuestro asombro, algunas patentes sobre máquinas que facilitan la aserradura de maderas y otras para el cocimiento de viandas por medio de vapor. Dichas patentes fueron asignadas en 1846.
La lectura de estos documentos invita al lector e investigador a transitar por caminos que guardan las viejas estanterías del misterio. Quién no va a trasladarse a otra época, otro tiempo, por ejemplo, al leer, las tarifas de impuestos municipales, las cuales, denotan o reflejan, imágenes de la vida cotidiana de los pobladores de ese diputación. Y por otra parte, nos enteramos también a través de la lectura de estos interesantes manuscritos de todo lo inherente a los impuestos cobrados a comerciantes, bodegueros, billares, galleras, toldos de mercado, pulperías, bolos y boliches, degüello de ganado menor, entre otros, que nos dan una idea bastante cercana sobre la vida pública de los pobladores de esa región venezolana a mediados del siglo XIX.

HACIA EL INDIO Y SU MUNDO (1946)


El libro “Hacia el indio y su mundo: pensamientos vivos del hombre americano” del antropólogo venezolano Gilberto Antolinez (1908-1998), fue publicado por Librería y Editorial del Maestro, Caracas, 1946. Fue el único libro publicado por este autor, todos sus estudios sobre folklore, indigenismo, antropología, mitología los publicó, a través de artículos de prensa y revistas especializadas.
El poeta y ensayista venezolano Orlando Barreto realizó la compilación de sus trabajos incluyendo sus manuscritos inéditos y logró concentrar su obra en seis volúmenes, de los cuales, fueron publicados los dos primeros: “Los Ciclos de los Dioses” y “El Agujero de la Serpiente” (Editorial La Oruga Luminosa, San Felipe, Yaracuy). “Hacia el indio y su mundo” es uno de esos libros que se convierten en textos de consulta obligatoria para quienes investiguen sobre indigenismo en América. Leemos en el mismo, referencias sobre americanismo y venezolanidad; conventos aborígenes de Vírgenes del sol; enseñanzas útiles de la agricultura Jirajara – Muku; ambiente de los seres míticos Guayano- Amazónicos; dioses y demonios de Amazonia y Guayana; los seres míticos y los hombres de la conquista; el símbolo indígena de la selva insaciable, entre otros. Los textos de este interesante libro van acompañados de dibujos y grabados en linóleo hechos por el mismo autor.
Así, observamos sus dibujos que ilustran los diversos tipos de viviendas utilizadas por las múltiples etnias habitantes de nuestro territorio nacional.
Gilberto Antolínez, valiéndose de sus conocimientos sobre técnicas sobre el arte del dibujo y el grabado en linóleo, logra ilustrar sus estudios, ofreciéndonos imágenes sobre utensilios, vasijas, viviendas, vestuario, instrumentos de caza, imágenes de ídolos, etc, que caracterizaban o caracterizan a las comunidades indígenas referidas por este autor. Este libro, a pesar de su indiscutible importancia, poco se ha estudiado en nuestro país. Sin embargo, se tiene información que en algunas universidades de Brasil este texto se ha convertido en lectura esencial en las Escuelas de Antropología y disciplinas afines.
Pero, dejemos que sea el mismo Gilberto Antolinez quien nos hable a través de un fragmento extraído de su maravillosa obra: “El indio no ha muerto y su sangre no duerme: por la geografía de nuestras venas viene hacia nosotros, calladamente, taciturnamente, inexorablemente, con la calma felina de quien sabe la seguridad de su triunfo indeclinable”.

Cota: 987.00498 A634

FOLKLORE VENEZOLANO (1954)

El libro “Folklore venezolano (Tomo II)” escrito por Rafael Olivares Figueroa, fue publicado por Ediciones del Ministerio de Educación, Caracas, 1954. En este volumen Olivares Figueroa reúne una serie de prosas populares de diferentes regiones del país. Leemos aquí cuentos y relatos de expresión real o verosímil, así como relatos imaginarios. Incluye también mitos, leyendas y anécdotas, que recorren el territorio nacional en el habla de la gente y en las voces de los pobladores del diálogo y la conversa. A través de esta compilación de relatos populares podemos establecer un contacto cercano con elementos que caracterizan la vida de los habitantes de nuestro país, tales como tradiciones y costumbres, religiosidad, humorismo, supersticiones, entre otros. Asimismo, leemos en este volumen cuentos o relatos sobre locos, ladrones, clérigos, animales, aventuras y cuentos que nos refieren algún acontecimiento histórico en particular. Si pasamos a otras páginas nos encontramos con una interesante selección de mitos como: La bruja voladora, La mula Maniada, Las Ánimas, La Llorona, María Lionza, El Silbador, El Venao de Piedra, El Duende, El Caballo de Media Noche, El Chivato de Otro Mundo, entre otros. Asimismo, leemos en este estudio Oraciones, Conjuros y Ensalmos; Variedades de adivinanzas en prosa; Juegos infantiles; Sentencias o Refranes, etc. Para darnos una idea del contenido de esta obra, leamos el siguiente fragmento: “La Llorona: Suele aparecer como figura de mujer llorando desgarradamente en altas horas de la noche, dicen que a causa de haber maldecido a su hijo pequeño. Hay quienes aseguran haber echado cuero a La Llorona. Para conseguirlo es indispensable que el paño sea de piñón. El piñón es un arbusto que da un fruto parecido al hicaco, de color amarillo cuando maduro; amargo, astringente; tóxico comido en exceso y que se usa como vomitivo en pequeñas dosis. Las Ánimas: En todo el Oriente venezolano, como en otras regiones del país, se cree en Las Ánimas, sobre todo en los pueblos sin luz eléctrica. A las nueve de la noche salen en procesión; dejando oír el murmullo de sus pasos acompañados de oraciones. La creencia va desapareciendo a medida que los lugares son dotados de servicio de luz pública.”

ELEMENTOS DE PALEOGRAFÍA Y FONÉTICA (Manuscrito original)

La Paleografía, ciencia dedicada al origen de la escritura y a las diversas formas que ésta ha adoptado entre diferentes pueblos, tiempos y culturas, se convierte en una disciplina fundamental para el estudio de la evolución de la humanidad. Hablar de la escritura, del idioma, del habla, es referirnos obviamente a la evolución del ser humano desde sus orígenes hasta nuestros días. De la codificación científica de ideogramas, jeroglíficos etc, depende parte importante de la información que hasta ahora se tiene sobre civilizaciones antiguas como Egipto, Mesopotamia, Grecia, Roma, entre otras. Para aquellos investigadores y estudiosos de esta ciencia, nos referiremos de manera muy especial a un manuscrito titulado “Elementos de Paleografía y Fonética.” Manuscrito cuidadosamente anotado en tres volúmenes y con contenidos claves sobre esta materia. En el volumen I y II podemos leer conceptos básicos sobre Paleografía propiamente dicha y definiciones generales acerca de tipos de escrituras utilizados en la antigüedad. Pero, los puntos más relevantes en estos dos volúmenes, son los referidos a los alfabetos griego, hebreo, francés, latino, castellano, catalán, portugués, italiano y alemán. Así, notamos un estudio detallado y profundo sobre las partes o signos que constituyen los alfabetos antes mencionados. Allí, se explican los cambios fonéticos y formales experimentados de una lengua a otra; así como las innumerables variaciones de forma y sonido que se han suscitado en todos los idiomas, incluyendo los idiomas indígenas. Contienen además estos valiosos volúmenes, específicamente el volumen II, un alfabeto taquigráfico sistema inglés, ilustrado con cuadros descriptivos sobre los signos que representan cada letra de este arte de escribir a la velocidad del habla. Asimismo leemos en estos apuntes y anotaciones sobre claves de pronunciación inglesa, escritura japonesa, alfabeto Kata Kana, alfabeto hierático de los magos, alfabeto Rúnico, etc. Y si pasamos al volumen III de este manuscrito, nos encontramos con un extenso estudio sobre el alfabeto castellano en su totalidad.

El ARCHIVO DE CÉSAR RENGIFO

Escuchar la voz de un escritor o artista a través de manuscritos conservados en su archivo de palabras, resulta ser una experiencia fascinante. Precisamente hoy hablaremos del archivo de un gran creador venezolano como lo fue César Rengifo. Entre sus papeles vemos a “Manuelote” cruzando “La Esquina del miedo” en una ciudad, que nos habla desde la memoria de este escritor. Abrir cajas y carpetas de este archivo es como abrir los telones de boca, que develan en el escenario los personajes de alguna escena de “Buenaventura Chatarra”. Abramos las puertas del teatro, allí, siempre se escucharán los aplausos del público conmovido por las vidas tocadas por la emoción indescriptible, venida de la magia de la actuación y por las máscaras inolvidables en el tiempo de imborrables escenas.
Hace algunos años fue donado a la Biblioteca Nacional de Venezuela el archivo de este dramaturgo, pintor, escultor, poeta, crítico de arte y periodista. El mismo consta de 200 piezas, las cuales abarcan una muestra significativa de la producción intelectual y creadora de uno de los más polémicos y controversiales artistas en el panorama cultural y político de nuestro país. Su archivo esta representado fundamentalmente por sus trabajos de arte dramático. También podemos leer en estos documentos sus ensayos, poemas, discursos, conferencias, artículos de prensa, proyectos, presupuestos para murales y sus cuadernos con notas y apuntes de investigación. A través del estudio y revisión de estos manuscritos nos enteramos de su proceso de escritura, sobre todo cuando observamos las correcciones hechas en sus obras de teatro: Manuelote, Buenaventura chatarra, lo que dejo la tempestad, la esquina del miedo, María Rosario Navas y Un tal Ezequiel Zamora, entre otras. Las correcciones hechas por Rengifo en sus textos dramáticos dejan huellas de la evolución en las secuencias escénicas; cambios en diálogos y nombres de personajes; modificaciones en notas que señalan elementos básicos en las puestas en escena según la visión y perspectiva del autor. Asimismo, pueden notarse variaciones en los títulos de las obras. Respecto a su obra ensayística, vale la pena destacar sus reflexiones acerca del arte, el teatro, la política y la cultura en general. Sin olvidar sus escritos relativos a la historia del teatro en
Venezuela y sobre el origen de nuestras artes escénicas.
Asume con rigor la defensa de nuestros valores artísticos. De allí, su búsqueda infatigable por reafirmarnos como país poseedor de una rica y variada tradición cultural y artística. Algo similar ocurre en sus ensayos sobre las artes plásticas en Venezuela, en donde estudia y analiza nuestras manifestaciones pictóricas sin quedarse en localismos ni particularidades, sino que lo hace desde una perspectiva universal del arte. De esta manera nos habla de pintores de la talla de Juan Lovera, Matín Tovar y Tovar, Arturo Michelena, Cristóbal Rojas, y de otros más cercanos a nuestro tiempo como José Clemente Orozco y Rafael Monasterios.

Cota: Archivo Cesar Rengifo

viernes, 17 de abril de 2009

FARMACOPEA MILITAR (1819)

Para hablar de la vida en Venezuela durante el siglo XIX, ineludiblemente tenemos que referirnos a un siglo signado por constantes guerras, confrontaciones, adversidades, movilizaciones militares, levantamientos, etc, es decir, un siglo caracterizado por todo aquello que trae consigo la dramática presencia de la guerra. Pero, entre tantas interrogantes e inquietudes que surgen sobre este tópico, sería curioso y natural preguntarse: Cómo curaban o cómo atendían a los heridos en tan violentas batallas. Sobre este punto nos detendremos en esta oportunidad, al abrir las páginas de un extraordinario manuscrito sobre farmacopea militar en Venezuela para 1819. Se trata de un catálogo de medicamentos con sus respectivas fórmulas, para uso del ejército bajo el mando del General Pablo Morillo. Dicha farmacopea fue compuesta, observada y aprobada por el Dr. en medicina y cirugía Juan Nieto Samaniego. En una de las páginas de este documento se señala de manera clara y precisa, que quienes deben arreglarse o incorporarse al ejercicio de su profesión a la farmacopea, son los ayudantes de medicina, cirugía y farmacia, encargados de visitas en los hospitales militares y en el laboratorio general del ejército.

Vale la pena destacar que esta farmacopea fue muy bien elaborada, en la misma, se especifican los nombres de medicamentos que deben estar en cada botica, indicándose, a su vez, la procedencia de cada elemento, sustancia, compuesto, etc, es decir, si proceden del reino mineral, animal o vegetal. Así, podríamos citar algunos correspondientes al reino vegetal como el aceite de coco, aceite de tártago, aguardiente de caña, ceniza común, caña de india, opio, papelón, ñongué, sen, tamarindo. Del reino mineral: ácido nítrico, ácido sulfúrico, alumbre, azufre, mercurio. Y del reino animal: alacranes, hiel de buey, manteca de cerdo, miel de abejas, entre muchos otros. Asimismo, leemos más adelante, una explicación minuciosa y detallada sobre los pesos que rigen en esta farmacopea, para la regulación de los compuestos, en función de la preparación de los diversos medicamentos. Y así, continuamos pasando las antiguas páginas de este manuscrito, como si estuviéramos inmersos en un viaje, hasta llegar de pronto a la lectura de las fórmulas completas o preparados, predominando entre los mismos, los laxantes y aquellos medicamentos para el tratamiento de heridas y dolencias.

La consulta de esta farmacopea militar, indiscutiblemente, nos da una idea y nos ayuda a configurar una imagen, inherente a la práctica de la medicina y a los medicamentos utilizados en aquellos sangrientos campos de batalla, que recorrieron buena parte del mapa de la Venezuela del siglo XIX. Este documento puede ser consultado en la Colección de Libros Raros, Manuscritos y Archivos Documentales de la Biblioteca Nacional de Venezuela.

FORMULARIO PRÁCTICO DE FARMACIA GALÉNICA, QUIMICA Y MEDICINA (Manuscrito original, 1939)

Esta libreta de notas contiene anotaciones relativas a fórmulas para elaborar medicamentos, esencias, perfumes, pegas, aceites y otros compuestos. Dichas anotaciones según puede observarse en el documento fueron hechas por: C. V. Paul. Aquí, puede leerse en cada página una cantidad significativa de fórmulas con una explicación detallada inherente a las cantidades o porciones que deben aplicarse a cada compuesto en preparación. Asimismo, en el caso de los medicamentos, se indica para qué enfermedad esta destinado y la dosis adecuada que debe administrársele al paciente, tomándose en cuenta sus padecimientos y dolencias, así como el estado avanzado o no de su enfermedad. Respecto a esto último podríamos nombrar fórmulas o compuestos para el tratamiento de varias enfermedades tales como: depurativos antisifilíticos, buches antisépticos calmantes, cucharadas para catarros, reumatismos, fiebres. De igual manera pueden leerse las fórmulas del atroverán, calcio sulfuroso, pomada contra las neuralgias, azufre lavado, manteca de cacao, entre otros. En cuanto a los aceites no podemos dejar de nombrar algunos como el aceite alcanforado, aceite de bacalao, aceite de tártago y el aceite de recino para niños. En otras páginas encontramos las aguas de violetas, quina, agua del Carmen. Para el dolor de cabeza se recomienda en este formulario poner rueditas de conchas de papa crudas en un pañuelo y ponérselas en la cabeza. Llama la atención de manera especial las fórmulas para combatir la sífilis, no olvidemos que para esa época esa enfermedad hizo estragos, causándole la muerte a miles de personas. Hay otras fórmulas orientadas a la obtención de esencias fundamentales para la producción de perfumes. Pero, contiene también este manuscrito una fórmula muy peculiar, se trata del un elixir dentífrico compuesto por 30 elementos entre los cuales podríamos nombrar el mentol, la vainilla, el ácido bórico y las esencias de anís, limón, canela, rosas, y otras. Definitivamente, este formulario es como un manual muy completo por las múltiples áreas que cubre. Digo esto para referirme a otras fórmulas como ceras para pisos y muebles; colas para pegar cuero y cartón; cremas para calzados de cuero, entre otros.

EPÍTOME SOBRE LA VACUNA (1826)

El libro “Epítome sobre la vacuna” podrìa denominarse como una compilaciòn, resumen o síntesis de estudio relativo a la historia del descubrimiento y origen de la vacuna contra la viruela. Libro escrito por el Doctor José María Vargas, con un apéndice sobre una especie de viruela llamada modificada. Este libro fue impreso en la imprenta de Divisme Hermanos, Caracas, 1826. Según opinión de estudiosos afirman que “Epítome sobre la vacuna” fue el primer libro impreso en Venezuela sobre medicina. Aquí nos habla el Doctor José María Vargas sobre algunos aspectos relacionados con el investigador y científico Dr. Jenner en la lucha contra la viruela. Así, nos refiere a experiencias vividas por el Dr. Jenner en ese proceso de aparición y desarrollo de esa terrible enfermedad. Una de esas referencias nos dice cómo adquieren la enfermedad los ordenadores a través del contacto con ubres de vacas infestadas. Pero, vale la pena destacar una parte de este texto científico bajo el título: “Principios generales”. Aquí ya se tocan aspectos inherentes a la vacuna en sí, es decir, sus efectos, sus ventajas y desventajas, efectos secundarios ocasionados por la misma, observaciones hechas en procesos de vacunación, entre otros. Por ejemplo, en estos principios generales se afirma lo siguiente: “La vacuna no es contagiosas por sus efluvios; Todavía no ha sucedido que una persona bien vacunada, haya sido después afectada por la viruela; La vacuna nunca ha sido fatal: es mucho más benigna que la viruela (...). Ninguna erupción que termine en pústulas variolosas, pertenece a la vacuna…” Si pasamos otras páginas de este libro del Dr. Vargas nos encontramos con información más detallada sobre la viruela, tales como: Variedades de los síntomas; Circunstancias relativas a la vacunación; Métodos de tratar a los vacunados cuando la vacuna es la única afección; Modos de propagar y conducir el virus vacuno de un lugar a otro. Consideramos importante citar el siguiente párrafo donde el Dr. José María Vargas nos dice en las páginas finales de esta obra lo siguiente: “Siento no haber podido consultar sobre esta materia tratado alguno extenso, habiendo tenido que recoger las pocas ideas que presento de algunos periódicos científicos y papeles públicos de varios países, con las que he comparado algunas observaciones mías que sujetas al examen y consideración de los médicos de esta ciudad puedan ser modificadas, adicionadas y corregidas; y contribuir al util objeto de sacar el partido posible de la cualidad preservadora de la vacuna.”

LIBRO DE EMPADRONAMIENTO DE FIERROS (Manuscrito original. Valencia, 1775)

Libro que se forma para el empadronamiento de todos los fierros que usan los vecinos de la ciudad de Valencia y sus jurisdicciones. La aprobación y la legalización de estos fierros estuvieron bajo la firma del Capitán de Infantería Española Salvador Muñoz. El libro contiene 571 fierros figurados en el documento y acompañados del nombre y apellido de su propietario. Estos eran utilizados para marcar caballos, mulas, asnos y ganado, por los sus propietarios para distinguirlos de los ajenos. Aunque este documento se refiere a fierros para marcar animales ubicados en la ciudad de Valencia, el mismo lleva una introducción escrita en Caracas y firmada por los Señores: Carlos agüero, Antonio de paúl y Santiago flores. En la misma, se indica los procedimientos y normas que deben seguirse y respetarse en la legalización de las marcas. En este libro de registro se exigía, además de las referencias personales del propietario del fierro, otros datos como tipo de animal, localidad, hacienda o fundo donde se encuentran. Según el documento la presentación o legalización de estos fierros ante las autoridades era de gran importancia, porque así se evitaban inconvenientes y confusiones en cuanto a la procedencia de cada animal. A través de esas marcas se podía identificar inmediatamente a qué persona o familia pertenecía el animal marcado o señalado. Este procedimiento de marcar el ganado se observa en la actualidad, sin mayores cambios en el procedimiento del marcado del ganado que se realizaba en siglos pasados. Consideramos este manuscrito fuente vital de información sobre esta materia. Primeramente por ser documento histórico de gran valía, por su interesante contenido y segundo por tener dibujados los 571 fierros o marcas en el documentos. Si miramos estas figuras o dibujos, desde otra óptica, que vaya más allá de lo histórico y testimonial, podríamos encontrarnos con una valiosa información contenida en cada una de esas figuras. Por ejemplo, muchas de ellas, no llevan letras, que por lo general representaban las siglas del nombre y apellido del propietario, sino, otras figuras con un carácter más subjetivo. Para ser más ilustrativo sobre este aspecto, citamos a manera de ejemplo, fierros con figuras de casas, corazones y otras formas, con infinidades de variaciones geométricas, que muy bien podrían reunirse en un catálogo. Además, poseen las mismas, una carga simbólica, digna de ser estudiada con profundidad

LA PROPIEDAD Y EL REPARTO (Manuscrito original,{1928-1934?})

Hoy nos referiremos de manera breve a un libro manuscrito original escrito en cuadernillos que luego fueron cosidos a mano. Este libro de formato pequeño consta de 300 páginas. Por noticias y referencias de algunas personas la autoría de este documento se le atribuye al poeta revolucionario Pío Tamayo. Asimismo, se afirma que fue escrito por Pío cuando estuvo en prisión, bajo la dictadura de Juan Vicente Gómez. En cuanto al contenido se observan una serie de anotaciones y apuntes sobre principios relativos a luchas sociales, orientadas hacia la búsqueda de justicia y una justa distribución de los bienes en las sociedades. También, nos remite, el mismo, a la lectura de importantes notas y análisis sobre el latifundio y otras formas de explotación, sufridas por la población venezolana y otros países del mundo. Si leemos más adelante nos encontramos con unas algunas páginas dedicadas a la necesidad de conformar organizaciones obreras para implementar luchas por un salario digno para los trabajadores, que contribuya a mejorar su calidad de vida. A través de la lectura de este manuscrito podemos enterarnos de importantes reflexiones sobre economía y política, así como de opiniones producto de lecturas de libros y otros escritos. Al leer detenidamente estas notas y reflexiones podríamos afirmar que las mismas fueron escritas por el poeta tocuyano Pío Tamayo, considerado por muchos como un adelantado para la época, debido a sus ideas y a su participación en movimientos revolucionarios, no sólo en Venezuela contra la tiranía de Gómez, sino, también, por su participación en huelgas de obreros en otros países como Costa Rica, Panamá, Guatemala, entre otros. Sería de gran interés que este manuscrito fuera estudiado por algún investigador conocedor de la vida y obra de este poeta larense.

EL AGRICULTOR VENEZOLANO (1861)

El Agricultor Venezolano o Lecciones de Agricultura Práctica Nacional” de José A. Díaz, fue publicado en Caracas en la Imprenta Nacional de M. De Briceño en 1861. En este interesante libro se comenta de una manera sencilla y clara, variados temas inherentes a la práctica de la agricultura que va desde el estudio de suelos, climas, tipos de cultivos e indicaciones para la siembra, hasta la descripción concisa y completa de los frutos obtenidos de la tierra. Así, cuando aquí se nos refiere al cultivo de flores se habla de tulipanes, rosas, azucenas, jazmines, entre otras. De la misma manera se indica la manera adecuada de cultivar hortalizas y frutas, con descripciones sobre sus respectivas propiedades y sabores: allí obtenemos referencias sobre el mango, el níspero, la naranja, limón agrio y dulce, cidra y toronja. Y sobre las hortalizas leemos importante información sobre la lechuga, acelgas, espinacas, entre otros. De la misma manera se describe en otras de sus páginas, plantas con uso específicamente medicinal. Acerca de los instrumentos utilizados para la agricultura para aquellos años se nos habla de las características y usos del machete, el azadón, la escardilla, la pala, la barra, el rastrillo, el hacha y la chicura. Al referirse este texto a los tipos de terrenos nos encontramos con una clasificación que responde a dos tipos de terrenos: los que necesitan abonos y del arado por ser planos y aquellos montañosos o de serranías, de conuco, labranza o naturales. Por supuesto, que también se dice allí, cuáles terrenos son adecuados para los diversos tipos de cultivos. Pero la interesante información contenida en este libro no se queda sólo en el aspecto técnico aplicado a la agricultura, sino que se refiere, además, a aspectos esenciales de economía rural, es decir, a recomendaciones que se les hace a las familias sobre hábitos alimenticios, cría de animales domésticos, fundamentales para la alimentación balanceada. Asimismo, cabe destacar que en este libro tan completo sobre materia agraria, se dedican en capítulos separados importantes estudios sobre el maíz, la yuca, la caña de azúcar, el plátano, el sorgo, el ocumo, la papa, entre otros. Creemos que “El Agricultor Venezolano” es uno de esos libros dignos y necesarios de ser reeditados, sobre todo, en estos tiempos cuando el desarrollo de la agricultura en Venezuela y el mundo, se hace tarea inminente.

DIVERSIONES PASCUALES EN ORIENTE Y OTROS ENSAYOS (1949)

El libro “Diversiones Pascuales en Oriente y otros ensayos” del poeta e investigador del folklore venezolano Rafael Olivares Figueroa, fue publicado por la Imprenta y Litografía Vargas, Caracas, 1949. Este autor se desempeñó como profesor de la Cátedra-Seminario de folklore de la Universidad Central de Venezuela; Comisionado de Investigaciones Folklóricas del Ministerio de Educación Nacional; Presidente de la Comisión de Folklore de la Sociedad Interamericana de Antropología y Geografía de Washington; Miembro Correspondiente de la Real Academia de las Ciencias de Córdoba (España), de la Sección de Folklore del Ateneo de Buenos Aires y de la Sociedad Folklórica del Uruguay. En este libro Olivares nos ofrece interesantes ensayos sobre fiestas tradicionales en Venezuela. Sin embargo, se centra en las diversiones pascuales en el oriente del país. Las cuales consisten en una especie de “comparsa” que todos los años reaparece en el “Pre-Carnaval” navideño (del 25 de diciembre al 6 de enero). Dicha celebración se realiza en las regiones orientales de Venezuela que incluyen los estados Sucre, Anzoátegui, Nueva Esparta, Monagas. Según afirma el autor la diversión pascual se moldea sobre la más valiosa y conocida de “El Pájaro Guarandol.”
Además de este estudio dedicado a las “Diversiones Pascuales en Oriente”, Olivares Figueroa, incluye en este libro otros ensayos relativos a manifestaciones culturares, tradiciones, fiestas populares, leyendas, costumbres, mitos y ceremonias de otras zonas del país. Dichos ensayos son los siguiente: Carácter y Antigüedad del Aguinaldo; Tradiciones Navideñas de los Andes; Particularidades y Evolución del Carnaval Venezolano; Leyendas y Costumbres de Semana Santa; Observaciones sobre el Sentido y la Letra del “Tamunangue”; Mitos y ceremonias Tradicionales en Torno a la fiesta del Bautista; San Benito en el Folklore Occidental y Gallos y Galleras. La lectura de este estudio de Olivares Figueroa podría considerarse como indispensable, para un acercamiento y una mejor comprensión de la diversidad cultural que caracteriza a la población venezolana. Leemos en algunos de sus textos citas e importantes referencias del nuestro extraordinario antropólogo y folklorista Gilberto Antolinez, quien dedicó muchos años de su vida al estudio de nuestras raíces culturales.

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