viernes, 17 de abril de 2009

LIBRO DE EMPADRONAMIENTO DE FIERROS (Manuscrito original. Valencia, 1775)

Libro que se forma para el empadronamiento de todos los fierros que usan los vecinos de la ciudad de Valencia y sus jurisdicciones. La aprobación y la legalización de estos fierros estuvieron bajo la firma del Capitán de Infantería Española Salvador Muñoz. El libro contiene 571 fierros figurados en el documento y acompañados del nombre y apellido de su propietario. Estos eran utilizados para marcar caballos, mulas, asnos y ganado, por los sus propietarios para distinguirlos de los ajenos. Aunque este documento se refiere a fierros para marcar animales ubicados en la ciudad de Valencia, el mismo lleva una introducción escrita en Caracas y firmada por los Señores: Carlos agüero, Antonio de paúl y Santiago flores. En la misma, se indica los procedimientos y normas que deben seguirse y respetarse en la legalización de las marcas. En este libro de registro se exigía, además de las referencias personales del propietario del fierro, otros datos como tipo de animal, localidad, hacienda o fundo donde se encuentran. Según el documento la presentación o legalización de estos fierros ante las autoridades era de gran importancia, porque así se evitaban inconvenientes y confusiones en cuanto a la procedencia de cada animal. A través de esas marcas se podía identificar inmediatamente a qué persona o familia pertenecía el animal marcado o señalado. Este procedimiento de marcar el ganado se observa en la actualidad, sin mayores cambios en el procedimiento del marcado del ganado que se realizaba en siglos pasados. Consideramos este manuscrito fuente vital de información sobre esta materia. Primeramente por ser documento histórico de gran valía, por su interesante contenido y segundo por tener dibujados los 571 fierros o marcas en el documentos. Si miramos estas figuras o dibujos, desde otra óptica, que vaya más allá de lo histórico y testimonial, podríamos encontrarnos con una valiosa información contenida en cada una de esas figuras. Por ejemplo, muchas de ellas, no llevan letras, que por lo general representaban las siglas del nombre y apellido del propietario, sino, otras figuras con un carácter más subjetivo. Para ser más ilustrativo sobre este aspecto, citamos a manera de ejemplo, fierros con figuras de casas, corazones y otras formas, con infinidades de variaciones geométricas, que muy bien podrían reunirse en un catálogo. Además, poseen las mismas, una carga simbólica, digna de ser estudiada con profundidad

Buscar en este blog