jueves, 30 de mayo de 2013

ALTURAS DE MACCHU PICCHU [1948?]



Alturas de Macchu Picchu poemario de Pablo Neruda. Ediciones de Lebrería Neira, Santiago de Chile, [1948?]. Ejemplar autografiado. Libro ilustrado por José Venturelli. Leemos nota en una de sus primeras página: “Esta obra en primera edición, ilustrada por José Venturelli, ha sido impresa en 520 ejemplares, 20 fuera de comercio, numerados del I al XX y 500 destinados a la venta exclusivamente a los subcriptores de Librería Neira, numerados del 1 al 500.” El ejemplar que reseñamos ahora es el número 89. Obra impresa en la imprenta universitaria de Santiago de Chile. Leamos uno de los poemas que aparecen en la referida obra.

 


                           VI
Entonces en la escala de la tierra he subido
entre la atroz maraña de las selvas perdidas

hasta ti, Macchu Picchu

Alta ciudad de piedras escalares,
por fin morada del que lo terrestre
no escondió en las dormidas vestiduras.
En ti como dos líneas paralelas
la cuna del relámpago y del hombre
se mecían en un viento de espinas.

Madre de piedra, espuma de los cóndores.

Alto arrecife de la aurora humana.

Pala perdida en la primera arena.

Esta fue la morada, éste el sitio:
aquí los anchos granos del maíz ascendieron
y bajaron de nuevo como granizo rojo.

Aquí la hebra dorada salió de la vicuña
a vestir los amores, los túmulos, las madres,
el rey, las oraciones, los guerreros.

Aquí los pies los pies del hombre descansaron de noche
junto a los pies del águila, en las altas guaridas
carniceras, y en la aurora
pisaron con los pies del trueno la niebla enrarecida,
y tocaron las tierras y las piedras
hasta reconocerlas en la noche o la muerte.
Miro las vestiduras y las manos,
el vestigio del agua en la oquedad sonora,
la pared suavizada por el tacto de un rostro
que miro con mis ojos las lámparas terrestres,
que aceitó con mis manos las despedidas
maderas: porque todo, ropajes, piel, vasijas,
palabras, vino, panes,
se fue, cayó a la tierra.
Y el aire entró con dedos
de azahar sobre todos los dormidos:
mil años de aire, meses, semanas de aire,
de viento azul, de cordillera férrea,
que fueron como suaves huracanes de pasos
lustrando el solitario recinto de la piedra.


(Cota: Libros Raros. Formato mayor)


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