lunes, 2 de marzo de 2009

MANUSCRITOS Y ARCHIVOS DOCUMENTALES

Preservar y conservar manuscritos históricos, literarios, científicos, etc. Así como archivos personales e institucionales, se hace tarea ineludible para la conservación de la memoria escrita y el acervo cultural del país y la humanidad. Sin embargo, simultáneamente a este proceso, se requiere una estricta y adecuada organización, clarificación y catalogación de estas fuentes documentales, para lograse así, una clara información sistematizada y analítica, sobre el contenido de estas valiosas piezas que conforman los distintos archivos y colecciones. Cuando hablamos sobre el contenido de cada manuscrito, no nos referimos sólo al texto escrito, sino también, a todos aquellos aspectos que configuran el documento en su totalidad y su estructura. Esto implica que el catalogador debe abordar el estudio y análisis del manuscrito o archivo, sin descuidar detalles tales como el soporte y las tintas utilizadas en la escritura, tipo de escritura, marcas de agua en el papel, estado de conservación, procedencia e importancia del documento en todas las vertientes del saber. Por otra parte, se recomienda la consulta de ensayos, artículos, reflexiones, estudios y otras fuentes de referencia, relativas al documento, colección o archivo en proceso de organización y clarificación. La catalogación de estas fuentes documentales trasciende la mera descripción general catalogràfica, por cuanto el contenido y las caracterìsticas excepcionales de las mismas, exigen un estudio previo y una revisión profunda y exhaustiva. Esto indica, que la identificación y clarificación de manuscritos y archivos depende en buena parte de la información y formación, que tenga la persona dedicada a estas delicadas tareas. No debemos olvidar que el manuscrito, a diferencia del libro impreso, no siempre nos ofrece información explícita y detallada. Es por eso, que su catalogación resulte, en la mayoría de los casos, complicada y susceptible a equívocos en los registros obtenidos. Sobre todo en lo concerniente a fechas, lugares, sucesos, autorías, entre otros, los cuales pueden verse alterados de no asumirse esta importante tarea con agudeza, precisión y objetividad, para garantizar de esta manera, una información confiable y fiel a las fuentes originales. Asimismo, queda de parte de quienes catalogan este tipo documentos, el enriquecimiento de datos informativos, valiéndose de notas de relación de contenidos, resúmenes, referencias biográficas, entre muchas otras, fundamentales para lograr estudios y registros amplios y completos. Una buena catalogación de estas fuentes facilita el acceso a la información por parte de los investigadores e interesados en la consulta de este acervo cultural, aminorando riesgos de ambigüedad y dispersión.

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