
De debajo de una batea,
donde las escondía de los cucaracheros en una totumita, Ña Úrsula
sacaba las conservas de flor de amapola para obsequiar a la niña
Mercedes y a la niña Anita Vicente cuando éstas iban a visitarla.
Ña Úrsula es la
única que tiene cocos en todo Sabanauchire, y Ña Úrsula que vivía
íngrima se daba cuenta perfecta de que no era por ella sino por sus
cocos por lo que la gente se llegaba hasta su quicio de la calle de
los pícaros. No era por Ña Úrsula sino por los cocos. El día que
Ña Úrsula dejó de hacer conservas de amapola los cucaracheros no
volvieron. El día que se secaron de viejas las matas de coco de Ña
Úrsula nadie se acordó de Ña Úrsula y de sus cocos.
(Cota: V863.44 A720o)
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