lunes, 28 de junio de 2010

COPA DE HUESOS (1972)

Cuando la palabra se hace irreverente, jamás podrá ser domada por las rígidas normas de la academia, ni por ningún convencionalismo. Aun, en el contexto del poema, ella, la palabra reclama su lugar en el habla de la gente. Y esto sucede en la mayoría de los textos poéticos de Coupolicán Ovalles. Para este poeta la palabra es como balsa que navega libre por las corrientes secretas de la página en sus silencios. En sus textos reina el humor, la conversación, la sencillez y toda manifestación de sentimientos profundamente humanos. Sin embargo, aunque este poeta cuente historias tristes y dolorosas, no se deja atrapar por las redes de la amargura, sino que brinda por la vida y la muerte, levantando su Copa de huesos, libro publicado por la La Gran Papelería del Mundo, 1972. Libro donde se escuchan voces venidas del reino de cálidos recuerdos. La ternura recorre buena parte de sus textos hasta en aquellas líneas trágicas, donde se cuenta la historia de aquel, que por años llora la muerte del padre. También César Vallejo habló de hondos dolores y padecimientos del alma, pero, siempre lo hizo con ternura y dulzura. Caupolicán Ovalles nunca apagará esa silenciosa sonrisa que encendía sus poblados bigotes movidos por la brisa de lejanas alegrías. Tampoco olvidará levantar la copa y brindar por los ausentes y por esa luz azulada que deja la vida cuando pasa.

Caupolicán Ovalles (Guarenas, 1936 – Caracas, 2001). Fue uno de los miembros fundadores más polémico y representativos del grupo El Techo de la ballena. Director de la Asociación de Escritores de Venezuela. Publicó los libros: ¿Duerme usted Señor Presidente? (1962); En uso de la razón (1963); Elegía a la muerte de Guatimocín, me padre, alias El Globo (1963); Copa de huesos (1973, Premio Nacional de Literatura); Canción anónima (1980 y Alfabetarium (2001). Es autor de una Antología de la literatura marginal (1977); y de la novela Yo Bolívar rey 1987).

Buscar en este blog