martes, 17 de febrero de 2009

AMÁBILIS CORDERO Y EL CINE EN VENEZUELA



 Caminamos entre las estanterías del tiempo. Nos detenemos ante unas cajas identificadas con etiquetas donde se lee: Archivo Amàbilis Cordero (1892-1974). Abrimos cada caja y entramos a la casa de una historia que no se olvida. Se trata del archivo del cineasta larense Amàbilis Cordero, uno de los pioneros del cine en Venezuela, quien fue también fotógrafo y compositor.
Estudió cine por correspondencia en el Instituto Cinematográfico de Hollywood. Funda en 1928 los “Estudios Cinematográficos Lara” en la ciudad de Barquisimeto. Ese mismo año filma su primera película “Los milagros de la Divina Pastora. En 1951 funda la Cooperativa Cinematográfica “Estudios Lara” en la misma capital larense. Si revisamos el contenido de su archivo nos encontramos con una cantidad de guiones escritos en cuadernos y libretas, así como cartones de cine, vidrios de cine, cuadernos con valses y pasodobles, álbumes con fotografías de artistas que actuarían en películas y avisos comerciales, cuadernos con apuntes sobre algunos aspectos inherentes al arte cinematográfico. La mayoría de guiones y argumentos que contiene este archivo no fueron llevados a la pantalla. Por nombrar sólo alguno de ellos leemos: “El alma llanera (1932), Amor de madre (1930); Doña Marta (195-?); En plena juventud (194-?), La estrella de Belén (1962), entre otros. Asimismo, no podemos pasar por alto el argumento de la película “Nuestra Señora de Coromoto” (194-?), basado en el libro La maravillosa historia de Nuestra Señora de Coromoto de Guanare” de Nectario María. También entre estos documentos de Amàbilis se hallan unos talonarios que se utilizaron para implementar rifas con el fin de recaudar fondos para la realización de sus películas. Los mismos llevaban una nota que decía: ”Levantemos el cine Nacional.”
La consulta de este archivo creemos que serìa de gran provecho para estudiosos o interesados en la historia del cine en Venezuela. Amàbilis Cordero ha sido un poco olvidado en nuestro país, cosa que resulta injusta, si no reconocemos el extraordinario esfuerzo que hizo este artista para lograr la filmaciòn de algunas películas en aquella desolada ciudad larense para la dècada de 1930 y 1940. Y lo que llama màs aún la atención es la creación de una escuela de cine para esa época. Acaso no creò Amàbiles una pequeña villa del cine en Barquisimeto para formar actores, camarógrafos, escenògrafos, directores y tècnicos en este arte. Qué alegrìa sentirìa hoy al ver sus sueños en la recién inaugurada Villa del Cine en Guarenas.

PRIMER LIBRO IMPRESO EN VENEZUELA (1810)

Al finalizar el primer año de circulación de la Gazeta de Caracas, es decir para 1809, aparece el “Prospecto” para la edición del Calendario por iniciativa de Andrés Bello. En el No 68, de la Gazeta, correspondiente al viernes 27 de octubre de 1810, se imprime el siguiente aviso que por su importancia hay que reproducir íntegramente: PROSPECTO PARA UNA GUIA UNIVERSAL DE FORASTEROS. Esta información dada por la Gazeta de Caracas, anuncia la impresión y publicación del libro hasta ahora considerado el primero impreso en Venezuela. Se trata del libro “CALENDARIO MANUAL, y Guía Universal de forasteros en Venezuela” impreso en Caracas, en la imprenta de Gallagher y Lamb en 1810. La autoría de este libro se le atribuye a Andrés Bello. Este Manual o Guía contiene: El Almanaque de los doce meses del año, más los cómputos y fiestas litúrgicas, con la indicación de las épocas memorables, entre las que se anota las fechas dignas de particular recuerdo en Venezuela; El Gobierno de la Metrópoli y el consejo y Tribunal Supremo de España e Indias; El Resumen de la Historia de Venezuela; Gobernadores propietarios que ha tenido la provincia de Caracas y Principales conquistadores y pobladores de Venezuela; La División Civil, evidentemente trunca, en la que se inserta los Tribunales Superiores y Juzgados Ordinarios de la Capital, y luego los ramos del orden civil y sus organismos, la Real y Pontificia Universidad (Cátedras, empleados en el Gobierno económico y literario, Claustro general de Doctores), el Tribunal del Real Proto-Medicato, y el ilustre Colegio de Abogados. La edición de este libro se halla agotada por tal razón el Banco Central de Venezuela en 1968 publica una edición facsimilar de homenaje al Correo del Orinoco en su Sesquicentenario, con un estudio preliminar realizado por Pedro Grases de donde hemos tomado casi la totalidad del contenido de esta reseña. Dicha edición se hace tomándose como referencia el ejemplar que conserva el Museo Británico al cual le faltan algunas páginas, que afortunadamente si las contiene el ejemplar que conserva la Biblioteca Nacional de Venezuela. Es decir, que esta publicación facsimilar es el resultado de la fusión de los dos ejemplares el del Museo Británico y el de Venezuela.

ARCA DE LETRAS Y THEATRO UNIVERSAL

Abrimos los portones del manuscrito Arca de Letras y Teatro Universal de Fray Juan Antonio Navarrete y leemos en su primera pagina: “Yo no escribo sino para mi utilidad. Quémese todo después de mi muerte, que así es mi voluntad en este asunto; no el hacerme autor ni escritor para otros.” Juan Antonio Navarrete nació el 11 de enero de 1749 en la Hacienda Tamanavare, territorio de Guama, en la jurisdicción de San Felipe, Yaracuy. Sin embargo, reside por muchos años en Caracas donde desarrolla una intensa labor religiosa e intelectual. Vistió hábito franciscano en la Iglesia de San Francisco en 1770. Fue lector de Teología Moral en el convento de Caracas. Y a su vez se desempeñó como bibliotecario. Si nos detenemos a pensar sobre el complejo, profundo y amplio contenido de este obra, podríamos decir que Navarrete fue, sin lugar a dudas, un hombre con una cultura y una visión de mundo que sorprende, sobre todo, si revisamos el contexto histórico de aquella época. Como asiduo lector e investigador cita en este manuscrito numerosas y variadas bibliografías, en su mayor parte de autores de su tiempo. Navarrete demuestra en su Arca de Letras que poseía una variedad de intereses culturales. Su visión de mundo pareciera expresarse en un deseo de abarcar todas las vertientes del conocimiento de su tiempo. Escribe esta obra ordenando sus contenidos en orden alfabético. Extendiéndose en cada tema tratado con hondas interpretaciones venidas de sus estudios, lecturas y reflexiones. De allí, que algunos estudiosos cataloguen esta obra como el primer intento de hacer una enciclopedia en América. Así leemos en su Arca temas religiosos, científicos, históricos y geográficos, humanísticos y literarios, entre otros. En cuanto a temas científicos toca aspectos relacionados con la vida del feto, humores del cuerpo humano, los sueños, la demencia, habla de cirujanos y boticarios, sobre las enfermedades de los ojos y los anteojos, pestes, virtudes medicinales del vinagre, daños producidos por el tabaco. Asimismo da cuenta del invento de la inyectadora en el artículo INFUSORIA CIRUJIA. Ademàs de medicina se interesa por la quìmica y la alquimia. En filosofìa demuestra especial interès por Aristóteles. Se recomienda la consulta de la Ediciòn Crítica del investigador Blas Bruni Celli, publicada por la Academia Nacional de la Historia, Caracas, 1993.

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